Como todos sabemos siempre que asistimos a misa vemos que a la celebración lo acompañan cantos y alabanzas, por lo regular la mayoría de la gente lo llama “coro” sin embargo, si ponemos atención estas personas que cantan en misa visten de diferente forma, pero no siempre es un coro, también pueden ser una estudiantina o rondalla.

Pero ¿cuál es la diferencia? ¿Por qué rondalla, estudiantina o coro? Talvez muchos nos haríamos estas preguntas, pero aquí te muestro una breve explicación.

Una estudiantina es un grupo de estudiantes representando una universidad, las estudiantinas tienen su origen en el siglo XVI, es un ensamble musical de la familia de las tunas y rondallas. La conforman estudiantes de todas las edades y está conformado por hombres y mujeres a la vez. Sus orígenes son de España, en la iglesia esta se forma con personas de la comunidad para representar sea su parroquia o catedral.

Las rondallas son más modernas y expresivas, con letras que son vibrantes, y aun así siguen con el tema tradicional del amor y melancolía de las serenatas nocturnas. Tiene sus orígenes en las bandas que tocaban en España en el siglo XVI, en México en los años 50, en la iglesia su participación es poca, por lo regular ellos se distinguen en una serenata o conciertos.

Coro parroquial, es ministerialmente un elemento importante para la participación litúrgica en general y para el canto del pueblo en concreto, formado fundamentalmente por jóvenes, su finalidad  es crear espacios de descanso, fomentar la contemplación del ministerio, que ayude a dar un color más propio a cada una de las celebraciones y que finalmente anime el canto de toda la asamblea.

Las estudiantinas, rondallas y coros parroquiales tienen su propia identidad pero son muy importantes, la mayoría de los integrantes por lo regular son jóvenes, jóvenes que tiene el don de cantar y tocar algún instrumento pero lo más importante alabar a Dios y dar testimonio de un Cristo vivo pues Dios a cada joven nos ha dado dones y carismas distintos por ello pertenecer a cualquiera de estos nos complementa como equipo, pues cada uno con su instrumento y voz logra un armonía a la hora de alabar a Dios haciendo una comunidad en comunión, nos da una responsabilidad muy grande pero la comunidad de amigos que se logra hacer es indescriptible, ya que se necesita horas preparación, ensayos y esfuerzos para que cada celebración eucarística sea una fiesta.

La función de cada uno de estos en la iglesia es dar testimonio por medio del canto y música, el hombre goza con la música, porque la música lo humaniza, le hace encontrarse consigo mismo, en la doble dimensión que está constituido, espiritual y material. Esto es más que un servicio a la animación de la liturgia, nos invitan a todos, quienes celebramos, a tener una participación activa, consiente y fructuosa, es tener una comunión entre Dios y el hombre.

Por: Alfredo Hernández,  Comunicador parroquial, Diocesis Valle de Chalco