Los padres de hoy como los de siempre, enfrentamos una de las tareas más difíciles, educar, educar y educar a los hijos, antes nuestros padres nos decían que a ellos nadie les había enseñado a ser padres, y hasta el día de hoy no existe alguna fórmula definida y 100% garantizada para ello.  Aunque hoy podemos contar con herramientas que ayudan a esta gran labor; escuelas para padres, literatura, terapias psicologías de matrimonio enfocadas a la educación y a entender cada etapa de vida de nuestros hijos, lo que si certeramente sabemos, es que el lugar donde se educa a los hijos es la familia.

“La familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía, aunque deba reinventar sus métodos y encontrar nuevos recursos” (la alegría del amor cap. 7, 260). Los niños son grandes imitadores, y lo que ellos ven y perciben en la familia seguramente lo estarán imitando, sean actitudes buenas o malas; el saludarnos, como nos comportamos en la mesa,  el pedir las cosas por favor, el dar gracias, el perdonar, todos las pequeñas acciones y hábitos que tenemos influirán en el futuro de cada niño. La palabra enseña, pero el ejemplo arrasa.

Una parte esencial y primordial en la educación de los hijos es la buena comunicación, ¿Cómo fomentamos el dialogo en la familia? No hay que ir tan lejos, con un gesto, con una mirada, con un abrazo,  con la comprensión y tolerancia en cada una de sus inquietudes y dudas. Hablar con nuestros hijos de educación sexual, el Concilio Vaticano II, planteaba la necesidad de «una positiva y prudente educación sexual» que llegue a los niños y adolescentes «conforme avanza su edad», fomentar el respeto y la valoración de su cuerpo, enseñarlos a amarse a sí mismos.

“La familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad” (la alegría del amor cap. 7, 274), se dan a conocer los limites no como dictadura sino  hacerles saber y entender que las reglas son claras y coherentes, para el bien de ellos y de la familia. En la familia se fomentan valores de socialización, como hablar, escuchar, compartir, soportar, respetar, ayudar y convivir, los hijos van identificando que cada acto tiene una consecuencia. Hoy cosas tan simples que ayudaran a educar

La Familia debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo. no olvidando, que  tu ejemplo será imitado por tus hijos, “«es hermoso cuando las mamás enseñan a los hijos pequeños a mandar un beso a Jesús o a la virgen. ¡Cuánta ternura hay en ello!” (La alegría del amor cap. 7, 287). Recordemos “el amor es nuestra misión”.