Acabamos de pasar navidad y año nuevo fechas que nos dan la oportunidad de estar más de cerca con nuestros seres queridos, reencontrarnos y dejar a un lado las diferencias, es decir emociones y sentimientos como la reconciliación, el pendón y el amor sobresalen en estas épocas.

Pero ahora que el año inició es un momento para permanecer en este estado, no esperar hasta la próxima navidad para ver a nuestros seres queridos, siempre es un buen momento de aprender a aprovechar bien el tiempo y ofrecer tiempo de calidad a quienes nos rodean.

Cada una de nuestras acciones debe realizarse para permanecer en esta atmosfera de paz y tranquilidad que nos dejan las fechas decembrinas y para que desde nuestros hogares podamos trasmitir al prójimo buen testimonio de que Dios ha nacido en nuestros corazones.

Busquemos que siempre sean una época compartir, de ser solidarios, de alimentar el espíritu y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida,  que sea un tiempo para renovar la fe en Dios, amar a los demás, y poner en alto el amor y paz.  Es fundamental compartir con los hijos, sobrinos, primos y amigos los valores y enseñarles que la felicidad no está en los obsequios y en los regalos materiales si no lo primordial es  disfrutar con alegría y espiritualidad cada época del año.

Tener siempre buenos deseos para los demás sin limitarse a sus amigos cercanos o conocidos, compartir  con aquellos que lo necesiten, a ser solidarios y a estar dispuestos a dar desinteresadamente.

La sociedad en la actualidad está sufriendo muchos cambios pero permanecer en familia y crear vínculos emocionales de amor y la alegría nos ayudaran a crear armonía en nuestro entorno.  Ante todo una actitud amorosa, generosa y alegre es lo mejor para trasmitirles a las nuevas generaciones.

 

Por, Lic. Osmara Cruz Rivera, Diócesis Valle de Chalco.