El adviento es el tiempo hermoso, un tiempo de esperanza, una mirada al futuro que compromete el presente.

Los Obispos, pastores de México queremos lanzar una mirada amplia al futuro, conscientes de lo complejo de nuestra realidad, y deseando incidir verdaderamente en la vida de las personas y de nuestra sociedad mexicana con el anuncio del Evangelio, estamos elaborando y ejecutaremos un cualificado Proyecto Global de Pastoral con miras al 2031 que, expresado con caridad y audacia profética, comprometa nuestra vida y nuestra misión eclesial.

Como principio inspirador fundamental de este Proyecto Global de Pastoral (PGP) 2031 tenemos el mensaje, siempre actual, del acontecimiento guadalupano; el documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Aparecida, Brasil; y el Magisterio del Papa Francisco.

También nos inspira el testimonio de los Mártires Cristeros, está cerca el centésimo aniversario de la persecución de la Iglesia en México; cumpliremos 500 años del inicio de la evangelización, y en el 2033, los 2000 años del misterio de la Redención. Tampoco podemos olvidar, por la relevancia especial que ha tenido en la configuración de nuestra patria, la conmemoración del centenario de la Constitución Política de México, que se verificará el 2017.

De esta manera habremos de llegar ante Jesucristo, Nuestro Señor, y ante la Virgen de Guadalupe, a los 500 años de sus apariciones, con una ofrenda filial de fruto y compromiso evangelizador, siguiendo fielmente el camino de conversión y reforma promovido por el Papa Francisco.

Somos conscientes de muchos problemas por los que pasa nuestra Patria y nuestro mundo, pero también tenemos muy clara la misión que el Señor nos ha confiado, ya que, la gloria de Dios es que el ser humano tenga vida y vida plena, hay cada día una nueva esperanza y el ánimo de responder juntos a esta vocación. Tenemos por delante un camino muy importante, queremos animarnos mutuamente y con todo nuestro Pueblo. Hay que prever el futuro y construirlo.

Este adviento tendrá un sabor especial, motivados por un claro modelo de Iglesia que queremos construir… Una Iglesia en salida, es decir, decididamente misionera, tenemos mucho que darle al mundo, la riqueza del Evangelio no podemos guardarla en exclusiva, debe llegar a todo el Pueblo.

Una Iglesia de puertas abiertas, en diálogo permanente, entre nosotros y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que aunque a veces nos miramos con desconfianza, en el fondo todos “queremos ver a Jesús” y que por El nuestros pueblos tengan vida.

Una Iglesia sinodal, es decir, que sabemos y queremos hacer el camino juntos, pues todos tenemos algo que aportar y en la Iglesia y en el mundo todos somos hijos de Dios y tenemos una misma misión con gran diversidad de dones, carismas y ministerios.

Una Iglesia misericordiosa, puesto que Dios es misericordioso y el Hijo de Dios nos ha revelado que al final esa actitud será nuestra salvación y hará creíble nuestra palabra.

Una Iglesia pobre, con los pobres y para los pobres, con actitudes de desprendimiento y generosidad. Puesto que la mayoría en la Iglesia y en el mundo somos los predilectos de Dios.

Una Iglesia con humildad, servicio y caridad, que acoja, atienda y acompañe a cada persona en cualquier edad y en cualquier circunstancia.

Pero, especialmente, deseamos establecer una actitud de dialogo abierto, permanente, incluyente, propositivo y respetuoso, para proponer de la mejor forma posible nuestro mensaje,  escuchar y acoger también a los que piensan diferente; mientras transmitimos la alegría del evangelio en el que creemos y por el que vivimos.

Este adviento es el arranque de nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031.  Y a las Diócesis de la Provincia de Tlalnepantla encabezados por nuestro Cardenal Carlos Aguiar, nos anima de manera especial a continuar nuestros procesos de renovación pastoral.