Desde hace ya varios años la sociedad ha venido cambiando teniendo como constante el ser individualista y la falta de sentido en muchas ocasiones. Existen muchos ejemplos de ellos como; tener más de mil amigos en Facebook y no recibir de ellos un abrazo en momentos difíciles, tener una colección de criaturas virtuales en el juego de Pokémon Go.

Pocas veces nos detenemos a analizar y juzgar lo que la tecnología nos presenta y solo para estar a la moda adoptamos y hacemos nuestro, todo aquello de lo que todos hablan, cuantos accidentes se han presentado a consecuencias de este juego por desconectarse de la realidad, cuantas veces nos hemos perdido de momentos importantes y dejado de ver la naturaleza por tratar de encontrar un pokemon.

Los medios de comunicación actual están alejándonos de lo que realmente importa, del “otro” y hablar del otro significa ver a los demás como seres humanos, en muchos casos el otro es nuestro hermano, amigo, primos o simplemente todos aquellos que nos rodean. Dejamos la comunicación cara a cara cada vez es más difícil y más en las nuevas generaciones, en donde estar solo o con nuestros amigos virtuales es los más importante, pero la falta de aprecio lleva a un vacío interior y una infelicidad, hoy en día la soledad es causa de muerte como el tabaco, lo preocupante es que pocos están haciendo algo al respecto.

Entre más tecnología se tiene, más solos nos encontramos, la soledad tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad de relaciones que nos rodean, por eso muchas personas pueden sentirse solas aun estando acompañadas. Debemos construir una nueva manera de construir los medios y enseñar a los usuarios a ir más allá de la conectividad tradicional o aparentemente innovadora para así poder romper con lo individualistas.

Dar opciones, crear contenidos y sobre todo enseñar a los usuarios a saber balancear lo virtual con la real es un opción para combatir poco a poco la soledad que nos invade cada vez más, crear los medios con el fin de aprender, convivir o interactuar, es uno de los compromisos y responsabilidades más grandes que como iglesia tenemos para la sociedad actual.

Hoy más que nunca el acompañamiento de los padres, maestros, es indispensable para resolver las dudas de los jóvenes o niños que caen en las redes de las modas o la tecnología, es decir acompañar al otro con un fin humanista y misericordioso.

Tenemos que ser conscientes de nuestra extraordinaria vulnerabilidad y susceptibilidad frente a las fuerzas sociales que nos rodean, podemos heredar cosas buenas a las nuevas generaciones, pero tenemos que elegir como vivimos, aprender cómo nos conectamos con los otros, elegir cuidadosamente como vivimos y como nos comunicamos con el resto del mundo.

Por: Lic. Osmara del Cruz Rivera, CODIPACS Valle de Chalco.